miércoles, 30 de noviembre de 2016

EL PAJARILLO... LIBRO INÉDITO




Llego como un rayo a la plaza; hay gente sentada ante las mesas delante de la churrería, con las tazas de chocolate humeante. El humo sube formando un caracol que se eleva hacia arriba. Entonces el estómago me da un grito y se me pone agua en la boca, pero no le hago caso. Me siento triste, no sé donde ir y empiezo a dar una vuelta a la plaza. Cuando veo a Samil sentado en un escalón comiéndose un bocadillo de una barra de pan entera, mi pena casi se evapora. Samil es un compañero de la escuela, también es mi amigo. No hace mucho que llegó al pueblo, pero desde entonces somos amigos. Él es el más guapo de toda su clase, aunque mi padre dice que cómo va a ser guapo un negro, (lo dije un día en un impulso en la mesa mientras comíamos). Pero es que yo casi no lo veo negro.
Cuando me ve se pone en pie con la cara alegre y cuando sonríe, puedo ver sus dientes tan blancos, que son los más blancos que he visto nunca. Deja de masticar y me mira con una sonrisa burleta.
-Elenita ¿donde vas con esa pinta?
Ni siquiera había reparado, que con las ganas de escapar no me he lavado la cara. Me llevo la mano a la cabeza -¡Ay!, que no me he peinado.
-Pero es que además llevas el vestido al revés.
A mi esas pequeñeces en estos momentos no me importan. Aunque en realidad me gusta ir siempre arreglada y con la ropa limpia. Pero hoy lo que de verdad quiero es alejarme de mi casa. No escuchar los lamentos de Ana, sus gritos y luego escucharla llorar casi en silencio. Porque siento como si algo me apretara la garganta, es una cosa extraña que me duele.

María

domingo, 27 de noviembre de 2016

POEMAS DE MANUEL NÚÑEZ

masagalfes.tumbir.com


Porque vuelves alegría
cuando las nubes viajan,
siento la presencia de hermandad
que celebra el corazón de luz.

Amor de adentro compartido
regenerador de vida,
me abrazas Sol,
oh, lluvia, tú misma,
tan graciosa,
me transformas en paraíso;
contigo: agua,
en comunidad de sueños.

Paloma blanca paloma, entre nubes,
azul de cielos.
En hermandad apareces
en juego, música,
mis dedos...
Danzas
invitando a otra,
mensajera
vuelves.

Dedicado a ti mismo/a
en el parque infantil con dos oliv@s
esperando ayuda para desprenderse de
barrenillo.

El sueño ya sientes en ti compartiendo la
comunidad.

Manuel

Así este canto de presencias en gozo
que nos llevan tan dentro del alma
danza de violetas entre olivos con el viento.
Que llevas en armonía celeste
tanto bien que acogemos a necesitados/as.

Con la sabiduría de comunicación
de labores a realizar, eligiendo cada cual
aprendiendo otras,
en la diversidad cultural donde se vive con
amor,
sueños que se van realizando.

Manuel Núñez, 6 de Noviembre de 2016

martes, 22 de noviembre de 2016

CARTAS DE LOLA


Mi añorada amida Ernestina: mucho tiempo a pasado sin saber la una de la otra. El trabajo y las obligaciones, nos niegan a veces estos placeres que son las noticias que recibo de ti. Me gustaría comenzar con una noticia agradable, algo importante y bueno, pero si no es que me lo invente no sabría qué decirte. Vivimos en un mundo convulso, individualista y pensando cada cual es sí mismo. Ya sé que hay gentes buenas que trabajan y luchan por los demás. Eso me da fuerzas y esperanza. Pero el porcentaje de la ambición y la maldad cubre con su capa un espacio demasiado grande.
Los refugiados me duelen en mi propia piel. Seres arrancados de sus hogares debido a las guerras cruentas, a los que se les niega todos los derechos. Los países no pueden, o no quieren hacer un esfuerzo por incorporar a la sociedad a unas personas que sufren y entre todos deberíamos acoger fraternalmente. El mundo que está completamente loco es un cuerpo enfermo, unos no tienen respuestas, otros viven para matar, cuanta más gente muerta mejor para ellos, perece ser. Aunque para llevarse por delante a muchos se pongan ese chaleco que les volará por los aires. Al parecer, piensan que esa es una acción por la que serán recompensados. ¿Se puede entender tamaño disparate?
Si nos movemos en un espacio más cercano, podemos comprobar cada día cuanto trabajo cuesta ponerse de acuerdo, cuanta energía se gasta llevándose la contraria unos a otros. 
El cambio que en realidad necesita la sociedad es mental y espiritual. Sin este cambio no podremos mejorar.
Ante el disparate del mundo, nuestros problemas parecen pequeños. Aunque en realidad no lo son. Las empresas suministradoras, esas que desgraciadamente han de abastecernos, actúan de una manera abusiva, sin consideración ni tan siquiera a las personas que ya son muy mayores y no pueden defenderse. Como ejemplo una pobre señora que por cobrar una paga tan pequeña que no le permitía pagar la electricidad, murió achicharrada porque una vela con la que se alumbraba pegó fuego al colchón donde dormía. Lo cierto es que hacen lo que les da la gana. Imagino que están respaldados por los jueces. Yo pienso que estos letrados están ejerciendo desde hace mucho tiempo la injusticia. Palabra que debería reemplazar a la llamada justicia. Si no es así, que alguien me ilustre, como es posible que se pongan de parte de los bancos y desahucien a tantas y tantas familias que han visto sus vidas truncadas por estos procedimientos. Y qué decir de aquellos que no han podido soportar el agravio de verse tirado a la calle, no como un perro, ya que a los perros se les protege más que a las familias. Más que a los niños. Se puede ir a la cárcel por abandonar a un animal, pero a una familia se le destruye y los responsables no pagan por ello. Que me digan si esto es justicia, o hay que cambiar la palabra en la real academia de la lengua.  
En fin Ernestina, te doy la mejor noticia, me encuentro bien de salud y busco en cualquier rincón alguna cosa que me proporcione paz. Esa misma salud y serenidad que te deseo a ti en nuestro mundo loco.
Un fuerte abrazo
 Lola 

viernes, 11 de noviembre de 2016

SALAS DE ESPERA... DE FRANCISCO QUINTANA


senioragvisor.club

             A María Martín, in memoriam

Como en las terminales de grandes aeropuertos,
donde de agolpan gentes de muchas procedencias
con destinos diversos y rutas diferentes;
igual que en obsoletas estaciones ferroviarias,
que impactan al viajero primerizo
dejándole impresiones abruptas e imborrables,
mientras soporta el tedio de fatigosas horas.
Así, también existen otras salas de espera
(algunas clandestinas) de estilos diferentes,
que acogen a viajeros solitarios,
impedidos y enfermos o ancianos arrancados
del seno familiar por distintos motivos.

Extraños pasajeros, de un viaje sin retorno,
transitan corredores casi interminables:
un tanto bulliciosos unos, y algo más sombríos otros,
e intercambian vivencias de sus vidas plagadas
de aciertos e infortunios o amargas decepciones.
Y reciben, alegres, visitas esporádicas
en sus aparcamientos -tan decisivos ya-
de parientes y amigos, muchos solidarios
y algunos por liberar, desesperadamente,
sus culpas escondidas o acaso silenciadas.

Me duele la tristeza que arrojan sus miradas
penetrantes, silentes, taciturnas,
perdidas a lo lejos -quizás al infinito-
y, a veces, encontradas con cierto sobresalto.
mientras, mujeres diligentes, profesionalizadas,
pasean a los internos por frondosos jardines,
les cuidan con esmero y atienden sus urgencias
de la mejor manera, soportando pacientes
algunas impertinencias con piadosas disculpas
y haciendo llevadera la convivencia entre ellos,
porque, de tanto en tanto, surgen broncas
entre aquellos insólitos viajeros.

Pero, ¿quien les escucha sus cuitas arraigadas,
sus pensamientos íntimos, sin tregua,
y calma sus temores, preocupación o angustia?
¿Quién prepara sus vidas, de interminables dudas,
para el definitivo e inevitable viaje?
¿Porque no se les dice, abiertamente,
que la muerte no existe, que es sólo un despertar
del sueño de la vida, una transformación total
hacia otro plano de existencia,
un cambio de vestido y de ambiente
-y, salvando las distancias,-
semejante al del gusano que se convierte en mariposa?
¿Por qué no se les cuenta los avances científicos,
las paradojas de la física cuántica
rayando en metafísica?
¿Por qué no se les habla de otras dimensiones,
de mundos paralelos al nuestro, que nos interactúan,
de la ley de la conservación de la energía,
para hacerles pensar en que todo es posible?
¿Por qué no se les colma de esperanza a sus vidas
y añade más consuelo a su existencia,
 si al fin nada se pierde?

Como muertos vivientes nos movemos,
deambulando entre sombras...

Frente a tantas cuestiones de enorme trascendencia
ancladas al vacío de la rutina cotidiana,
me embarga el desaliento y la amargura
en esta nueva primavera
de semillas tardías y futuros inciertos.

Francisco Quintana Carrasco

jueves, 3 de noviembre de 2016

CUENTOS DE ALAN, IRENE Y LUCAS

youtuve.com
Acabamos de llegar de Madrid porque hemos ido a una boda, pero que no eran unos novios corrientes, porque eran unos señores mayores como yayos. Eran unos titos que viven en Madrid y yo ya los había visto otras veces cuando íbamos a ver a los abuelos. En esta comida, o boda, o lo que sea hemos comido muchas cosas buenas y además chuches.
La semana pasada estuvimos en casa de la tita Alicia y el tito Alex. Comimos migas y más cosas. Pero a mí no me gustaban. Me decían que cuando era pequeño sí me las comía, pero sólo comí unas pocas. A lo que fuimos en realidad, no era sólo a comer, ya que teníamos mucho trabajo que hacer: primero cogimos las olivas, que yo trabajé mucho y, luego recogimos las almendras. Irene y Lucas también trabajaron, pero yo como soy más grande, por eso trabajé más.
Una semana antes estuvimos en la playa y lo pasamos muy bien. jugamos mucho en un parque que hay una araña. También estuvimos en la playa haciendo castillos y también nos metimos en el agua. Aunque no tanto como nos bañábamos en verano.
Después de las vacaciones ya tenía gana de ir al cole y de ver otra vez a mis amigos. Este año mi clase se llama "Los Planetas", que también me gusta. El año pasado si os acordáis era la clase de "Los Dinosaurios". El nombre de mi clase para este curso también me gusta, porque tengo un libro que habla de planetas y tiene muchos dibujos. También porque esas cosas que están tan lejanas y no las vemos son muy interesantes y, si es el nombre de mi clase estudiaremos mucho sobre ellas. igual como hicimos con los dinosaurios, que sé el nombre de todos y un montón de cosas más de ellos.
Alan

A mí me gusta mucho mi clase. cuando abren la puerta, tenemos que esperar que empiece la música y enseguida entro corriendo, igual que hace mi hermano que siempre entra el primero. Yo también entro la primera y eso me gusta mucho. También me gusta mucho mi señorita porque es muy buena. Se llama Patri.

Tengo una amiga que se llama Nora y a veces entramos cogidas de la mano a clase. Yo quiero que venga a jugar a mi casa con mis juguetes. No sé si algún día la dejará su mamá que venga.
Como vamos todos los fines de semana a muchos sitios, ahora no me acuerdo de algunos. Pero el fin de semana pasado estuvimos en Madrid y vimos a los abuelos y a mi primo Alonso. Mis padres me dijeron que íbamos a una boda, pero yo no vi ninguna novia. Sólo gente que iban a comer y ya esta. Esta vez fuimos en avión y es muy chulo, porque íbamos volando y veía las nubes. Aunque pocas, porque yo me dormí y cuando me despertaron ya estábamos en Madrid.
A mí me gusta mucho que venga el primo Lucas a mi casa, o que yo vaya a la suya, aunque este domingo cuando vino estuvimos todo el rato peleando, porque quiere todas mis cosas. A mi no me importa, pero es que las quiere todo el rato y eso no quiero, y no quiero.
Este año yo también he participado en la fiesta que se hace en el pabellón de mi colegio. Los otros años, si no hacía yo una fiesta en mi guardería iba a ver cómo bailaba Alan. Pero esta vez también participaba yo
Irene

Este año tengo otra señorita en la guardería. Se llama Lurdes. Mi señorita del año pasado de llamaba Bel y yo la quería mucho. Ahora no viene nunca a vernos. Sólo un día que hicimos una fiesta vino, pero ya no viene ningún día.

¿Ya sabéis que tengo muchos animales? A mí me gusta mucho jugar con ellos, y cantar canciones también. A veces si me canso de una canción me pongo a cantar otra. pero la canto durante muchos días. Ahora me gusta cantar "LA GRANJA DE MI TÍA". En clase también.
El otro día la señorita le dijo a mamá que siempre cantaba la misma canción y, ahora tenemos que cantar la canción de la tardor. Pero es que a mí ahora me gusta cantar la de la granja de mi tía. Y cuando me dijo la señorita Lurdes que teníamos que cantar la canción de La Castañera, pensé, que bien, pues la canto, y empecé.
En la granja de mi tía..ia ia o. había una Castañera...ia ia o. Pero la señorita Lurdes dijo que no, que la canción era de otra manera. Vale, pues la aprendo, pensé, pero no le dije nada.
El domingo fuimos a ver a mis primos a Barberá. Como siempre lo pasé muy bien. Pero este día Irene y yo nos peleamos un poco. Es que no me quiere dejar siempre sus cosas, y yo las quiero.
Estaban también los titos Rafa y Cristina. Ahhhh, se me olvidaba. El otro fin de semana estuvimos en Lleida con los titos. No me podía creer lo bien que lo pasé. Es que papá y mamá se fueron solos y yo me quedé con los titos Rafa y Cris, Y pensé. Ya verás que hago yo ahora sin los papis. Bueno, pues fuimos a un chiquipar donde había toboganes, y cuando llegabas abajo había un montón de bolas y caías encima y eso es muy divertido. Había muchas cosas más. Luego me dieron de comer todas las cosas ricas que a mí me gustan. No sé cómo sabían eso. También me llevaron a una piscina. Bueno, a mí no me importa ir otro día.
El día de la castañada fue muy divertido en clase porque hicimos una fiesta y yo bailé y canté mucho.
Lucas.    

domingo, 16 de octubre de 2016

PEQUEÑEZ... DE FRANCISCO QUINTANA

laringa.net

Hay que despertar mucho
antes de que salten las alarmas,
cuando el insomnio aún no es pesadilla.

Tras un cielo estrellado

se agolpan los enigmas,
que apenas nos preocupan por sentirlos lejanos
a nuestro cotidiano mundo
cargado de problemas.

A veces, las miradas nos obligan

y no podemos detener su curso programado.
Frente a los integrados y apocalípticos,
necesitamos más silencio
para encontrar la clave de los propios fracasos.
La Humanidad nos urge soluciones más justas
hacia un mundo mejor, de fraternidad cósmica.

Mientras contemplas expectante la bóveda celeste,

intensamente azul, de una noche extremeña
y tratas de buscar sentido a una estrella fugaz,
acaso te preguntes
en cuanto afán inútil nos embarca la vida.

Francisco Quintana Carrasco

lunes, 26 de septiembre de 2016

LUGAR DE REPOSO

infocider.com

La sala hoy parece tranquila. No siempre es así, porque en ocasiones algunos residentes están un poco alterados, gritan sin saber qué dicen.
Ángela lloraba muchas veces, si le acariciabas se tranquilizaba. Costaba entender sus palabras rotas de unas cuerdas vocales trancadas. Ya descansa, reposa sobre una nube blanca cuidada por unos ángeles que la protegen.
A Pepita le cuesta mantener la cabeza erguida y le cae hacia abajo casi dormida. Para evitarlo la sientan en un sillón con respaldo. Ya no come sola, con paciencia de ángel las cuidadoras le insisten para que se alimente.
Diego grita casi siempre: sus piernas cada vez son más cortas, ya apenas le quedan para aguantarse en la silla. Parece que se desespera y reclama, reclama siempre algo que nadie puede proporcionarle.
Es curioso, pero todos acercándose a obtener el nombre de centenarios llaman a su mamá, sus mentes convocan a seres del pasado, perdidos en un tiempo ya remoto que se fue.
Ella está al fondo. A veces perdida la mirada ni se sabe donde, callada, casi dormida. Hoy sin embargo estaba bien despierta y su cara se ha alegrado al verme llegar. 
-Que bien que has venido, porque yo ya me iba.
-¿Y donde quieres ir? -le pregunto.
-A mi casa.
-¿Donde es tu casa? -entonces se pierde un poco y parece que reflexiona, al final, como siempre me dice que tenemos que bajar la cuesta. Le pregunto quien nos abrirá cuando llamemos. Para entonces, en ésta fase del diálogo ya está muy perdida y busca en su memoria. La miro y veo que los fantasmas están dentro de su cabeza, puede verlos, no los olvida. La rondan para recordarle que existirán mientras ella piense en ellos, que ya no le queda casi nada.
Pero ella algunos días cuando está muy habladora dice que ella no se va a morir, lo dice convencida.
Van transcurriendo las horas y las cuidadoras, ángeles bondadosos sacan fuerzas para hablar a los residentes con el tono apropiado: la comida, las medicinas, la temperatura y aguantar a veces un mal humor provocado por esa incapacidad que sufren muchos de los residentes. El médico no se aleja durante el día y, los va visitando, escuchando a veces sus disparates. Sus cuerpos atrapados en un tiempo que les traiciona, una vejez que se resiste a dejar de ser, que trepa sobre los días y las noches en confusión y entre fantasmas. Los espíritus bondadosos, seguro que miran desde arriba compadecidos de aquello que el transcurrir del tiempo consigue hacer con los cuerpos, que atrapan sus almas.

María