viernes, 16 de septiembre de 2016

PAISAJE URBANO EN PERSPECTIVA... DE FRANCISCO QUINTANA

el país.com


voz populi.com

Bum de la construcción:
Las colmenas humanas se habían levantado
con bloques de cemento sin control,
materiales de baja calidad
que no aguantaron mucho tiempo.
Hacinamiento y masificación.
Dinero fácil, rápido, para unos pocos,
pelotazo continuo y enriquecimiento injusto.

La gente sobrevive como puede
(la gente pobre, sobre todo),
y puede poco en este irremediable
y consentido caos.

Educaciones fallidas por leyes trapaceras,
proliferando alucinógenos,
masas alienadas,
crímenes y suicidios.
Recuerdo a Sartre con su Náusea.
La juventud perdida (sida, drogas)
de una generación abandonada a su suerte
definitivamente.

¡Qué tristes y enigmáticos los senderos humanos,
las cartas del destino!

Políticos mediocres, aún hoy,
sin consciencia de Estado
campean a sus anchas sin que nadie los frene.
Y los mendigos proliferan sin futuro.

Me duele aquella España invertebrada
de la que hablaba Ortega,
que sigue repitiéndose
con desaparición de clases medias
y fuga al extranjero de los mejores cerebros,
descapitalizando el país.
Larra, otra vez, se hubiera suicidado.

Periferias urbanas desnortadas:
Los que pueden, regresan a sus lugares de origen
con la mitad de la familia a cuestas,
la otra mitad quedóse en el camino.
Se sucede la náusea
en todo el territorio nacional,
vomitiva epidemia de desesperanza.

Ante este paisaje desolado 
de difícil salida,
poco importa si apuras o no tu gin tonic.

Francisco Quintana





lunes, 12 de septiembre de 2016

CUENTOS DE ALAN, IRENE Y LUCAS

Catalunya en miniatura

Estoy tan ocupado que hace mucho que no os cuento nada. No es que esté aburrido, ni tampoco que no pasen muchas cosas interesantes, ni mucho menos. Tengo tantas cosas que contar que no sé por donde empezar.
Estas vacaciones están siendo estupendas: estamos en Italia.

Ya hemos vuelto y estamos en casa otra vez.
Este año hemos tenido unas vacaciones muy largas, porque en cuanto ya no teníamos que ir al cole, nos fuimos a la playa con los yayos y allí siempre lo pasamos bien. Por la mañana siempre nos íbamos a la playa y yo enseguida me metía en el agua y pasaba mucho tiempo bañándome. Si había olas no me importaba porque saltaba y me divertía. Mi hermana también se bañaba, pero menos porque le gustaba mucho hacer castillos de arena. Solo un día me bañé poco porque me caí y me pusieron una tirita y ese día no quería meterme en el agua para no mojar la tirita.
Otros días hemos estado con mi primo Lucas, y a él también le gusta la playa, y los tres lo pasamos muy bien.
Esos días vino el primo Álvaro de Granada y jugamos mucho. Fuimos a Barcelona a un sitio a comer chocolate que estaba muy bueno. Fuimos a muchos sitios porque la mami ya tenía vacaciones. Después se fue el primo con sus papas a Granada y nosotros nos fuimos a Italia. Fuimos en barco y nos llevamos el coche y así cada día íbamos a ver muchas cosas. Hasta un pueblo que ahora no me acuerdo como se llama que llegó un volcán y ya no quedó nada del pueblo.
Luego fuimos a casa de Inés y Gonzalo que son nuestros amigos que viven en Italia y jugábamos mucho con ellos. Aunque Gonzalo es un poco trasto.
Ahora hemos empezado el cole y ya veremos como se porta Irene que es muy pesadita. Los abuelos ya se han ido a Madrid que han venido al cumpleaños de mi hermana.
Alan 

Ya voy a entrar al colegio de verdad, a p 3, aunque yo donde quiero ir es a la clase de mi hermano, pero no sé porque me dicen que no puedo ir, si yo quiero, si ya no voy a la guardería porque ya soy grande, podré ir a la clase de mi hermano.
Vamos ya al cole porque se han terminado las vacaciones. Hemos estado en Italia: el papi, la mami y Alan, yo también. Hemos ido a tres sitios que eran bonitos y nos hemos hecho muchas fotos como siempre. La última semana estuvimos en casa de unos amigos de los papis en Roma, pero también son amigos nuestros. Sobre todo Inés y Gonzalo. A mí me gusta más jugar con Inés.
Después de estar con estos amigos, otra vez estamos en Barberá y tengo dos cosas emocionantes que deciros.
Una que es mi cumpleaños y quiero invitar al papi, a la mami, a Alan, a los abuelos de Madrid , a los yayos, a los titos Rafa y la tita Cris. También al primo Lucas, la tita Ali y el tito Alex.
También invitaré a la Cari y a la Bio. Pero a nadie más porque es mi cumple y yo invito a la gente que yo quiero.
Otra cosa importante, que ya os lo he dicho es que voy a empezar al cole de los grandes.
Sólo quiero deciros una cosa más: hemos ido a un sito muy bonito que había muchos edificios en miniatura, pero lo que más me ha gustado, han sido los trenes pequeños que iban por la vía y mi hermano y yo los seguíamos corriendo y ha sido muy divertido. También había coches por una autopista, pero pequeñitos como de de juguete. Pero todavía me ha gustado más un parque que teníamos que pasar por un sitio muy difícil, era por lo menos para niños de cinco años, pero yo me he subido y lo he recorrido todo aunque era muy largo. Y era de verdad súper, súper difícil.
Irene

Hoy he vuelto al cole, que a veces decimos cole y otras guardería. No sé de verdad cual es el nombre verdadero. Cuando he entrado había una señorita nueva. Aunque yo la conozco de cuando voy a clase de acullida por la mañana. Se llama Lurdes y me gusta. Pero no es Bel. No sé porque no está Bel, a ver si alguien me lo dice para que lo sepa. Empezaron a llegar amigos míos y me puse contento. Ya estábamos casi todos y entonces....., ¡entró Valentina! Valentina es mi gran amiga y la que quiero mucho. Me quedé mirándola, porque no tenía granos. Cuando nos fuimos de vacaciones, Valentina estuvo días sin venir porque tenía granos y eso se llama Varicela. Yo pensaba que eso no se quitaba de la cara. Pero ahora no tiene granos. Además le ha crecido el pelo y está muy guapa, además de ser mi buena amiga.

Desde que me fui de vacaciones he hecho muchas cosas. Primero estuve en Portugal con mis amigas Lia y Coba. me gusta jugar mucho con ellas y lo pasamos muy divertido.
Después de volver de Portugal nos fuimos a la playa. A mí me gusta mucho la playa porque me baño en el agua aunque haya olas, porque a mí no me da miedo. En la playa jugábamos también con otras amigas que tengo que se llaman Sophie y Angie. Ellas también iban a la playa cada día y jugábamos con la arena, 
Con mis primos Alan e Irene también hemos estado en la playa.
Con un primo que vino de Granada estuvimos también y con sus papas que su padre es padre Álvaro. Con ellos y los yayos fuimos un día a unas fiestas de un pueblo y había unos chicos que llevaban fuego por la cabeza y eso me daba un poco de miedo, pero era chulo.
Lucas   

domingo, 17 de julio de 2016

CARTAS DE LOLA


Querida Ernestina, para tenerte informada te escribo hoy, haciéndote saber, que los cerebros están en decadencia. Cómo sino podríamos tener una situación como la que estamos viviendo. Ya sabrás que seguimos sin gobierno. No sé si es que los políticos son inconscientes de la realidad, o si se les está secando el cerebro. A lo mejor no saben de números, porque cuando se les escucha, no parece que tengan pies ni cabeza. Tal como se expresan, parece que vamos a unas terceras elecciones. Supongo que el gasto que esto supone poco les importa. Imagino que ellos tienen su sueldo asegurado y les da igual. 
Desde mi punto de vista, lo único que les importa son ellos, sus partidos y el sillón, porque las personas que vivimos en el país les importamos un pimiento. Eso sí: bla bla bla, que cada uno defiende esa idea única que lo salvará todo. Pero no se dan cuenta que estamos muy hartos de sus egos y sus historias para no dormir, de su protagonismo. Tanto costaría, no ahora, sino al día siguiente de las elecciones sentarse todos y poner sobre la mesa los problemas del país, en vez de hablar por televisión. Yo creo que no es tan difícil. La situación en el mundo es tan desastrosa que ponerse de acuerdo y aportar las mejores ideas de cada uno y debatirlas sería un logro.
No sé qué esperan con sus idioteces. Pero por lo que escucho y por lo que pienso, muchas de las personas que hemos ido a botar dos veces no vamos a ir una tercera. Yo no estoy dispuesta a emitir un boto que de nada sirve. Yo siempre he defendido la obligación de botar y para mi era una responsabilidad ineludible. Pero ya está bien que se rían de nosotros. Se van a cargar el país porque sólo les importa sus egos, prepotencia y falta de ganas de trabajar para una nación que tanto lo necesita.
Yo te envío un abrazo y espero verte pronto.
Lola  

sábado, 25 de junio de 2016

MI VIDA POR UN DÍA CONTIGO


MI VIDA POR UN DÍA CONTIGO

Estas palabras surcaron el aire y remontaron la montaña de los sueños. Tenían fuerza y brotaban del corazón. El Hada de los deseos estaba dormida y se movió algo molesta; ella no había decidido levantarse todavía para ver si alguien había pedido algún deseo. Sin embargo aquellas palabras eran de aquellas que surcaban el viento, serpenteaban obstinadas, lidiando entre las ramas de los árboles si estas se interponían en su camino, ascendiendo luego ladera arriba, como un águila batiendo alas buscando con su olfato a quien fuera responsable de escuchar los deseos. Una aspiración que anidaba en el alma y en el corazón de aquella voz.
Lucía estaba sentada junto a una fuente que manaba abundante agua cristalina. Miraba abstraída como nacía aquella transparencia, deslizándose luego por una suave pendiente que no tardaba en hacerse más abrupta, caía luego con fuerza produciendo una espuma que salpicaba, permitiendo que la temperatura fuese más agradable, gracias a la humedad que propiciaba la caída del agua sobre la pendiente.
Había cerrado los ojos para expresar al infinito sus deseos.
MI VIDA POR UN DÍA CONTIGO.
Luego quedó abstraída, esperando que alguien diera una respuesta a aquel deseo que la mantenía esperanzada y casi feliz. Estaba convencida, que todo aquello que se anhela de corazón debía ser escuchado.
Una Mariposa se posó sobre su hombro y luego revoloteó por encima de su cabeza, se puso delante de sus ojos y al fin dijo.
-¿Me estás viendo?
.Sí, pero que quieres, sólo eres una Mariposa.
-¡Ahhhh!!!, con que sólo soy una Mariposa y, tú quien crees que eres para despertarme en medio de la siesta, para pedirme un deseo que ni siquiera entiendo.
El Hada parecía realmente cabreada por la interrupción de aquel sueño que la habría transportado al séptimo cielo. Ella casi siempre era amable y se esforzaba en adivinar los deseos de los humanos, aunque muchas veces eran una estupidez y la molestaban con verdaderas tonterías. Pero ese era su trabajo, escuchar los deseos y ponerlos en marcha. A veces debía convocar a todos los agentes del universo para ver qué podían hacer, ya que en ocasiones ella sola no lo conseguía. El viento acostumbraba a enfadarse. "Bastante trabajo tengo yo como para tener que resolver tonterías de gente ignorante, porque mira que es tonto lo que pide este", -decía el Viento no en pocas ocasiones.
-Anda ayúdame tú que eres tan rápido -le suplicaba el Hada de los deseos que siempre le gustaba hacer felices a los humanos, por muy estúpidos que fueran.
El Agua se escabullía entre las nubes preparándose para la lluvia y al Hada le costaba seguirla para pedirle algún favor.
El Sol era demasiado poderoso y no se molestaba en nimiedades.
A la Luna le gustaba tanto dormir durante el día que no quería ser molestada.
El Fuego era algo torpe y podía meter la pata en vez de ayudar. 
Quedaban los Ángeles que siempre eran bondadosos, pero su trabajo ya estaba reglamentado y era otro. Tal vez por eso era el Viento el que terminaba ayudando al Hada de los deseos. Enfadado o contento, acababa accediendo a los ruegos del Hada que siempre conseguía salirse con la suya. Algunos decían que era porque estaba enamorado de ella. Pero como nunca paraba en ningún sitio en concreto, no tenía tiempo de desvelarle aquel secreto.
Pero tú quien eres y porque me hablas así como si te hubiera ofendido, sólo quiero ver a Laura, es mi gran deseo,
-¿No sabes quien soy?, me has despertado de una siesta en la que estaba en brazos de Morfeo, te escucho pedir un deseo y ni siquiera sabes quien soy, no ves que soy el Hada de los deseos cretina.
Era la primera vez que el Hada insultaba a un ser humano, la verdad es que lo tenía prohibido, no era su misión juzgar a los seres humanos.
Al final de una pequeña discusión El Hada le concedió el deseo. 


Continúa  

viernes, 24 de junio de 2016

La Mariposa se movió impaciente.
Lucía miró a su alrededor y comprobó que los colores eran más brillantes, las plantas poseían un vigor especial, las flores y todo lo que rodeaba el manantial derrochaba una salud no vista hasta entonces. También el agua tenía algo diferente, aunque no sabría decir qué podría ser.
-Perdona otra vez, la verdad es que hoy estoy muy torpe y no sé comportarme como tú mereces -espuso lucía.
-No es que yo merezca nada, todos merecemos por igual, y de la misma manera debemos ser agradecidos. Hasta los que nada hacen por nosotros, nunca sabemos si alguna cosa que han hecho en algún momento ha servido para hacernos un favor.
Lucía no se atrevía a preguntar cuando encontrarían a Laura, lo que menos deseaba era contrariar a la Mariposa, o al Hada o lo que fuese. Detuvo pues su impaciencia y se dispuso a esperar.
De entre aquel paisaje tan bello se acercaba una chica preciosa. Lucía quedó en suspense, por más que intentaba reconocer a Laura no acababa de verla. La chica sonreía sin decir nada según se iba acercando. La Mariposa revoloteaba a su alrededor. Ya sólo faltaba apenas unos escasos metros y pudo verla con certeza. Ahora sí la reconozco, es Laura, tan hermosa como siempre.
Todo se trasformó y las dos se fundieron como si en realidad las dos pudieran ser una misma cosa. Se deslizaron como la propia Mariposa, igual que si no pesaran en absoluto.
Como no podía quitar los ojos de aquellas criaturas les seguí sin perder un segundo.
Les vi sentarse junto a un río, tocar el agua y fundirse también con el agua. Cerré los ojos y cuando los abrí de nuevo, estaban rodeadas de dos chicas y un niño más o menos como Laura, también había un hombre. Se metieron todos en el agua y chapotearon. Sus risas se elevaban y formaban parte del paisaje: las risas eran frescas, alegres y cantarinas. Se sentaron en el suelo y comieron juntos. Cuando se miraban, yo intentaba hacer mío ese momento, atraparlo. Yo no tengo memoria, no sé por qué y busco siempre las imágenes que puedan devolverme mis recuerdos perdidos
¿Quien serán estas criaturas? ¿acaso un simple deseo de la imaginación de alguien que se siente solo, o quizás podría ser que aquella estampa fuese real, de otro tiempo pero verdadera, congelada en el tiempo para mí, o para ellos. Los estoy mirando y sé que se aman, y se aman para la eternidad, por eso no puedo dejar de mirarlos y desear formar parte de cada uno de ellos. Puedo ver sus perfiles de gente corriente, de seres vivos que desean ver lo que tienen a su alrededor, desean disfrutar del momento, de ese privilegio que les ha concedido la vida, y ahora en este día el Hada de los deseos. Me pregunto. ¿era ese lugar el que deseaba contemplar Lucía en su deseo? ¿era el momento de esa preciosa estampa que posiblemente marcó su vida y no deseaba olvidarla para mantenerla en el tiempo?
-Qué intrigada estás.
Me había olvidado de la Mariposa y al escucharla casi me sobresalté y le dije.
-Sí, pero yo no formo parte de esta historia.
-Todos formamos parte de la historia -dijo la criatura alada mirándome con una expresión que no pude definir. Me sentía cogida en falta, como si observar lo que hacen otros fuese algo reprochable y así se lo dije al Hada.
- Sólo sería censurable, si lo hicieras por motivos oscuros que entrañasen una mala acción; pero si lo único que deseas es aprender, eso nadie podría reprochártelo, ni siquiera el ser mas susceptible.

continúa


-Esto es muy interesante, nunca me hubiera parado a pensarlo. No sé que me pasa, pero nunca me había sentido tan feliz, ¿pero por qué?, no formo parte de todos ellos, ellos se sienten felices, ya les veo, pero yo sólo les miro.
-siempre que aprendes algo que te ayuda a entender lo que nos rodea te hace feliz. Vislumbrar la grandiosidad de un universo grande y maravilloso lleno de posibilidades, nos hace que valoremos sólo las cosas buenas; es entonces cuando entendemos el tiempo que hemos perdido despreciando lo maravilloso que podemos tener, aquellas cosas que nos rodean y tenemos a nuestro alcance y podemos cogerlo con las manos. ¿Has visto a Lucía?, a cerrado los ojos y ha formulado el deseo de ese día maravilloso que está viviendo, lo ha hecho con tanta fuerza, que ha sido capaz de despertarme, me ha obligado a levantarme y ponerme a trabajar.
-¿Ya no estás enfadada?
-No es que estuviese enojada, es que ni siquiera en esta maravilla de lugar son las cosas perfectas, si fuera así, no habría forma de apreciar las cosas estupendas. 
-Mira, ahora están otra vez en la playa, fíjate cómo bucea Laura, y la forma en que le mira Lucía, es como si todo lo bueno del mundo
se reflejara en sus ojos.
-Así es, está agradeciendo el momento presente, esa mirada que le dedica una criatura a la que ama, nunca se borrará de su recuerdo, permanecerá en un tiempo y un espacio hasta que se produzca de nuevo esa mirada y ese encuentro. Nunca será ese cariño más pequeño. Porque el Amor es en realidad lo que se mantiene a lo largo de los años y de la eternidad. El Amor es la única verdad indiscutible. Los que no consiguen encontrarlo, es por esa razón que son desgraciados. No descubren los colores, ni la plenitud de sentirse integrados en el espacio infinito, ni en paz con el mundo en que viven. Por eso se comportan tantas personas como si fueran demonios; viven para el odio y la maldad. Esos nunca piden un deseo. Derrochan el tiempo que se les concedió y llegan al final con las manos vacías.
La reflexión del Hada me hace pensar. ¡Qué sabia es!.
Vuelvo a ver a Laura y Lucía, están alrededor de una mesa con más personas: no entiendo lo que dicen pero están contentas.

Continúa
Las dos figuras se pierden en la lejanía y me apresuro a seguirlas. La más joven posee tanta gracia al caminar que no puedo quitar los ojos de ella. Avanzan por un camino largo, parece que no quieran nunca detenerse, es como si desearan recorrer el mundo entero, sin dejar nada por ver. Van cogidas de la mano; hay momentos, incluso desde la distancia que parece que se fundan, que las dos figuras sean una sola. Entonces el Hada, o la Mariposa como queramos llamarla se acerca y les susurra unas palabras al oído. Ellas se detienen un segundo a escucharla y aceptan con movimiento afirmativo.
La Mariposa viene hacia mí y se detiene delante de mis ojos.
-¿No te cansas de seguirlas?
-Las veo tan felices, que estando cerca creo que aprenderé un poco de su felicidad. ¿Podrías decirme que le has hablado al oído?, tengo curiosidad.
-Les recordaba que un día se acaba, pero que muchos otros vendrán, aunque no ahora, deben esperar, un trato es un trato.
Sigue revoloteando la Mariposa, es una sensación tan embriagadora que me pregunto, qué haré cuando termine el día.
Estamos en un bosque increíble, nunca hubiera podido imaginar un lugar tan bello, es como si alguien hubiese dado brillo a cada hoja de cada árbol, cada flor es de una belleza imposible. La luz del sol se deposita sobre un arrollo que discurre entre unas peñas. Debe ser un reflejo que consigue que el agua se esparza en colores salpicando la hierba fresca de un verde intenso. Se sientan las dos sobre una roca y comienzan a hablar, luego se ríen y no pueden parar. Yo comparto desde una cierta distancia su alegría. El paisaje está dentro de un cuento de hadas. Los animales corretean sin preocuparse de nosotras.
Las dos continúan caminando y las sigo. No quiero pensar qué haré mañana, sólo quiero vivir este momento. Después de un tiempo caminando en el paraíso, llegan a un lugar donde al parecer ya no hay camino por donde seguir, entonces se detienen, se miran y en sus ojos hay dolor, hay nostalgia, pero sobre todo hay Amor, un Amor tan grande que lo llena todo: el aire, las plantas y el agua. Se abrazan durante largo rato. Ahora sí.
Después de esas palabras se abre una puerta y la más joven y guapa la cruza sobre un resplandor y desaparece de mi vista. Espero un rato y al final me atrevo a acercarme a Lucía, ella me mira y no se extraña de verme.
-¿Estás triste? le pregunto. Me mira y con una sonrisa dolorida responde.
-No, estoy feliz porque ella lo es.
-Y qué hago yo ahora -expongo, si no sé quien soy, ni donde vivo.
Ella me mira con una mirada extraña y dice.
-Ven a vivir conmigo, creo que eres mi conciencia.

María