domingo, 17 de julio de 2016

CARTAS DE LOLA


Querida Ernestina, para tenerte informada te escribo hoy, haciéndote saber, que los cerebros están en decadencia. Cómo sino podríamos tener una situación como la que estamos viviendo. Ya sabrás que seguimos sin gobierno. No sé si es que los políticos son inconscientes de la realidad, o si se les está secando el cerebro. A lo mejor no saben de números, porque cuando se les escucha, no parece que tengan pies ni cabeza. Tal como se expresan, parece que vamos a unas terceras elecciones. Supongo que el gasto que esto supone poco les importa. Imagino que ellos tienen su sueldo asegurado y les da igual. 
Desde mi punto de vista, lo único que les importa son ellos, sus partidos y el sillón, porque las personas que vivimos en el país les importamos un pimiento. Eso sí: bla bla bla, que cada uno defiende esa idea única que lo salvará todo. Pero no se dan cuenta que estamos muy hartos de sus egos y sus historias para no dormir, de su protagonismo. Tanto costaría, no ahora, sino al día siguiente de las elecciones sentarse todos y poner sobre la mesa los problemas del país, en vez de hablar por televisión. Yo creo que no es tan difícil. La situación en el mundo es tan desastrosa que ponerse de acuerdo y aportar las mejores ideas de cada uno y debatirlas sería un logro.
No sé qué esperan con sus idioteces. Pero por lo que escucho y por lo que pienso, muchas de las personas que hemos ido a botar dos veces no vamos a ir una tercera. Yo no estoy dispuesta a emitir un boto que de nada sirve. Yo siempre he defendido la obligación de botar y para mi era una responsabilidad ineludible. Pero ya está bien que se rían de nosotros. Se van a cargar el país porque sólo les importa sus egos, prepotencia y falta de ganas de trabajar para una nación que tanto lo necesita.
Yo te envío un abrazo y espero verte pronto.
Lola  

sábado, 25 de junio de 2016

MI VIDA POR UN DÍA CONTIGO


MI VIDA POR UN DÍA CONTIGO

Estas palabras surcaron el aire y remontaron la montaña de los sueños. Tenían fuerza y brotaban del corazón. El Hada de los deseos estaba dormida y se movió algo molesta; ella no había decidido levantarse todavía para ver si alguien había pedido algún deseo. Sin embargo aquellas palabras eran de aquellas que surcaban el viento, serpenteaban obstinadas, lidiando entre las ramas de los árboles si estas se interponían en su camino, ascendiendo luego ladera arriba, como un águila batiendo alas buscando con su olfato a quien fuera responsable de escuchar los deseos. Una aspiración que anidaba en el alma y en el corazón de aquella voz.
Lucía estaba sentada junto a una fuente que manaba abundante agua cristalina. Miraba abstraída como nacía aquella transparencia, deslizándose luego por una suave pendiente que no tardaba en hacerse más abrupta, caía luego con fuerza produciendo una espuma que salpicaba, permitiendo que la temperatura fuese más agradable, gracias a la humedad que propiciaba la caída del agua sobre la pendiente.
Había cerrado los ojos para expresar al infinito sus deseos.
MI VIDA POR UN DÍA CONTIGO.
Luego quedó abstraída, esperando que alguien diera una respuesta a aquel deseo que la mantenía esperanzada y casi feliz. Estaba convencida, que todo aquello que se anhela de corazón debía ser escuchado.
Una Mariposa se posó sobre su hombro y luego revoloteó por encima de su cabeza, se puso delante de sus ojos y al fin dijo.
-¿Me estás viendo?
.Sí, pero que quieres, sólo eres una Mariposa.
-¡Ahhhh!!!, con que sólo soy una Mariposa y, tú quien crees que eres para despertarme en medio de la siesta, para pedirme un deseo que ni siquiera entiendo.
El Hada parecía realmente cabreada por la interrupción de aquel sueño que la habría transportado al séptimo cielo. Ella casi siempre era amable y se esforzaba en adivinar los deseos de los humanos, aunque muchas veces eran una estupidez y la molestaban con verdaderas tonterías. Pero ese era su trabajo, escuchar los deseos y ponerlos en marcha. A veces debía convocar a todos los agentes del universo para ver qué podían hacer, ya que en ocasiones ella sola no lo conseguía. El viento acostumbraba a enfadarse. "Bastante trabajo tengo yo como para tener que resolver tonterías de gente ignorante, porque mira que es tonto lo que pide este", -decía el Viento no en pocas ocasiones.
-Anda ayúdame tú que eres tan rápido -le suplicaba el Hada de los deseos que siempre le gustaba hacer felices a los humanos, por muy estúpidos que fueran.
El Agua se escabullía entre las nubes preparándose para la lluvia y al Hada le costaba seguirla para pedirle algún favor.
El Sol era demasiado poderoso y no se molestaba en nimiedades.
A la Luna le gustaba tanto dormir durante el día que no quería ser molestada.
El Fuego era algo torpe y podía meter la pata en vez de ayudar. 
Quedaban los Ángeles que siempre eran bondadosos, pero su trabajo ya estaba reglamentado y era otro. Tal vez por eso era el Viento el que terminaba ayudando al Hada de los deseos. Enfadado o contento, acababa accediendo a los ruegos del Hada que siempre conseguía salirse con la suya. Algunos decían que era porque estaba enamorado de ella. Pero como nunca paraba en ningún sitio en concreto, no tenía tiempo de desvelarle aquel secreto.
Pero tú quien eres y porque me hablas así como si te hubiera ofendido, sólo quiero ver a Laura, es mi gran deseo,
-¿No sabes quien soy?, me has despertado de una siesta en la que estaba en brazos de Morfeo, te escucho pedir un deseo y ni siquiera sabes quien soy, no ves que soy el Hada de los deseos cretina.
Era la primera vez que el Hada insultaba a un ser humano, la verdad es que lo tenía prohibido, no era su misión juzgar a los seres humanos.
Al final de una pequeña discusión El Hada le concedió el deseo. 


Continúa  

viernes, 24 de junio de 2016

La Mariposa se movió impaciente.
Lucía miró a su alrededor y comprobó que los colores eran más brillantes, las plantas poseían un vigor especial, las flores y todo lo que rodeaba el manantial derrochaba una salud no vista hasta entonces. También el agua tenía algo diferente, aunque no sabría decir qué podría ser.
-Perdona otra vez, la verdad es que hoy estoy muy torpe y no sé comportarme como tú mereces -espuso lucía.
-No es que yo merezca nada, todos merecemos por igual, y de la misma manera debemos ser agradecidos. Hasta los que nada hacen por nosotros, nunca sabemos si alguna cosa que han hecho en algún momento ha servido para hacernos un favor.
Lucía no se atrevía a preguntar cuando encontrarían a Laura, lo que menos deseaba era contrariar a la Mariposa, o al Hada o lo que fuese. Detuvo pues su impaciencia y se dispuso a esperar.
De entre aquel paisaje tan bello se acercaba una chica preciosa. Lucía quedó en suspense, por más que intentaba reconocer a Laura no acababa de verla. La chica sonreía sin decir nada según se iba acercando. La Mariposa revoloteaba a su alrededor. Ya sólo faltaba apenas unos escasos metros y pudo verla con certeza. Ahora sí la reconozco, es Laura, tan hermosa como siempre.
Todo se trasformó y las dos se fundieron como si en realidad las dos pudieran ser una misma cosa. Se deslizaron como la propia Mariposa, igual que si no pesaran en absoluto.
Como no podía quitar los ojos de aquellas criaturas les seguí sin perder un segundo.
Les vi sentarse junto a un río, tocar el agua y fundirse también con el agua. Cerré los ojos y cuando los abrí de nuevo, estaban rodeadas de dos chicas y un niño más o menos como Laura, también había un hombre. Se metieron todos en el agua y chapotearon. Sus risas se elevaban y formaban parte del paisaje: las risas eran frescas, alegres y cantarinas. Se sentaron en el suelo y comieron juntos. Cuando se miraban, yo intentaba hacer mío ese momento, atraparlo. Yo no tengo memoria, no sé por qué y busco siempre las imágenes que puedan devolverme mis recuerdos perdidos
¿Quien serán estas criaturas? ¿acaso un simple deseo de la imaginación de alguien que se siente solo, o quizás podría ser que aquella estampa fuese real, de otro tiempo pero verdadera, congelada en el tiempo para mí, o para ellos. Los estoy mirando y sé que se aman, y se aman para la eternidad, por eso no puedo dejar de mirarlos y desear formar parte de cada uno de ellos. Puedo ver sus perfiles de gente corriente, de seres vivos que desean ver lo que tienen a su alrededor, desean disfrutar del momento, de ese privilegio que les ha concedido la vida, y ahora en este día el Hada de los deseos. Me pregunto. ¿era ese lugar el que deseaba contemplar Lucía en su deseo? ¿era el momento de esa preciosa estampa que posiblemente marcó su vida y no deseaba olvidarla para mantenerla en el tiempo?
-Qué intrigada estás.
Me había olvidado de la Mariposa y al escucharla casi me sobresalté y le dije.
-Sí, pero yo no formo parte de esta historia.
-Todos formamos parte de la historia -dijo la criatura alada mirándome con una expresión que no pude definir. Me sentía cogida en falta, como si observar lo que hacen otros fuese algo reprochable y así se lo dije al Hada.
- Sólo sería censurable, si lo hicieras por motivos oscuros que entrañasen una mala acción; pero si lo único que deseas es aprender, eso nadie podría reprochártelo, ni siquiera el ser mas susceptible.

continúa


-Esto es muy interesante, nunca me hubiera parado a pensarlo. No sé que me pasa, pero nunca me había sentido tan feliz, ¿pero por qué?, no formo parte de todos ellos, ellos se sienten felices, ya les veo, pero yo sólo les miro.
-siempre que aprendes algo que te ayuda a entender lo que nos rodea te hace feliz. Vislumbrar la grandiosidad de un universo grande y maravilloso lleno de posibilidades, nos hace que valoremos sólo las cosas buenas; es entonces cuando entendemos el tiempo que hemos perdido despreciando lo maravilloso que podemos tener, aquellas cosas que nos rodean y tenemos a nuestro alcance y podemos cogerlo con las manos. ¿Has visto a Lucía?, a cerrado los ojos y ha formulado el deseo de ese día maravilloso que está viviendo, lo ha hecho con tanta fuerza, que ha sido capaz de despertarme, me ha obligado a levantarme y ponerme a trabajar.
-¿Ya no estás enfadada?
-No es que estuviese enojada, es que ni siquiera en esta maravilla de lugar son las cosas perfectas, si fuera así, no habría forma de apreciar las cosas estupendas. 
-Mira, ahora están otra vez en la playa, fíjate cómo bucea Laura, y la forma en que le mira Lucía, es como si todo lo bueno del mundo
se reflejara en sus ojos.
-Así es, está agradeciendo el momento presente, esa mirada que le dedica una criatura a la que ama, nunca se borrará de su recuerdo, permanecerá en un tiempo y un espacio hasta que se produzca de nuevo esa mirada y ese encuentro. Nunca será ese cariño más pequeño. Porque el Amor es en realidad lo que se mantiene a lo largo de los años y de la eternidad. El Amor es la única verdad indiscutible. Los que no consiguen encontrarlo, es por esa razón que son desgraciados. No descubren los colores, ni la plenitud de sentirse integrados en el espacio infinito, ni en paz con el mundo en que viven. Por eso se comportan tantas personas como si fueran demonios; viven para el odio y la maldad. Esos nunca piden un deseo. Derrochan el tiempo que se les concedió y llegan al final con las manos vacías.
La reflexión del Hada me hace pensar. ¡Qué sabia es!.
Vuelvo a ver a Laura y Lucía, están alrededor de una mesa con más personas: no entiendo lo que dicen pero están contentas.

Continúa
Las dos figuras se pierden en la lejanía y me apresuro a seguirlas. La más joven posee tanta gracia al caminar que no puedo quitar los ojos de ella. Avanzan por un camino largo, parece que no quieran nunca detenerse, es como si desearan recorrer el mundo entero, sin dejar nada por ver. Van cogidas de la mano; hay momentos, incluso desde la distancia que parece que se fundan, que las dos figuras sean una sola. Entonces el Hada, o la Mariposa como queramos llamarla se acerca y les susurra unas palabras al oído. Ellas se detienen un segundo a escucharla y aceptan con movimiento afirmativo.
La Mariposa viene hacia mí y se detiene delante de mis ojos.
-¿No te cansas de seguirlas?
-Las veo tan felices, que estando cerca creo que aprenderé un poco de su felicidad. ¿Podrías decirme que le has hablado al oído?, tengo curiosidad.
-Les recordaba que un día se acaba, pero que muchos otros vendrán, aunque no ahora, deben esperar, un trato es un trato.
Sigue revoloteando la Mariposa, es una sensación tan embriagadora que me pregunto, qué haré cuando termine el día.
Estamos en un bosque increíble, nunca hubiera podido imaginar un lugar tan bello, es como si alguien hubiese dado brillo a cada hoja de cada árbol, cada flor es de una belleza imposible. La luz del sol se deposita sobre un arrollo que discurre entre unas peñas. Debe ser un reflejo que consigue que el agua se esparza en colores salpicando la hierba fresca de un verde intenso. Se sientan las dos sobre una roca y comienzan a hablar, luego se ríen y no pueden parar. Yo comparto desde una cierta distancia su alegría. El paisaje está dentro de un cuento de hadas. Los animales corretean sin preocuparse de nosotras.
Las dos continúan caminando y las sigo. No quiero pensar qué haré mañana, sólo quiero vivir este momento. Después de un tiempo caminando en el paraíso, llegan a un lugar donde al parecer ya no hay camino por donde seguir, entonces se detienen, se miran y en sus ojos hay dolor, hay nostalgia, pero sobre todo hay Amor, un Amor tan grande que lo llena todo: el aire, las plantas y el agua. Se abrazan durante largo rato. Ahora sí.
Después de esas palabras se abre una puerta y la más joven y guapa la cruza sobre un resplandor y desaparece de mi vista. Espero un rato y al final me atrevo a acercarme a Lucía, ella me mira y no se extraña de verme.
-¿Estás triste? le pregunto. Me mira y con una sonrisa dolorida responde.
-No, estoy feliz porque ella lo es.
-Y qué hago yo ahora -expongo, si no sé quien soy, ni donde vivo.
Ella me mira con una mirada extraña y dice.
-Ven a vivir conmigo, creo que eres mi conciencia.

María

domingo, 5 de junio de 2016

EL PUENTE... PARA LAURA

La más bonita 

.eshdiandscapwllpep.com

Hay un puente para llegar a ti
a veces un olor, una frase,
palabras que llegan desde lejos 
me trasportan.

Hoy ha sido Vanesa
su voz, sus palabras;
me han regalado una figura
conocida, pero también nueva.

Qué ciega estaba
para aceptar la realidad.
Mi cabeza terrenal no podía.
Cómo aceptar un hecho tan irreparable.

Siendo tú la luz,
la esencia de la vida
que nos regalabas cada día.
Pero ese trámite misterioso
sigue siendo la vida.

Limpia las sombras,
las redime.
Miro desde lejos, ese mundo
hecho de sueños, lleno de vida, 
y luego hecho jirones.

Cómo podía imaginar el fin de los sueños.
Ahora sé que el fin no existe
que es un paso más, un trámite
que se desliza en silencio.

Escucho tus pisadas ligeras
que flotan como alas de mariposa.
Tu respiración como la brisa
de una tarde radiante.

Con la fragilidad que habita en nosotros
vi como te alejabas;
no te llamé por no despertarte
deseaba sólo tu paz.

Vive alegre tus días vida mía
pierde el miedo por nosotros,
no dejes nunca esa fuerza tuya
que yo abrazo cada día.

María

jueves, 26 de mayo de 2016

EL ÁRBOL

hoyhablamosdeblogspot.com

Me fascina el árbol quieto
entre el amanecer y el rocío,
su calma, el fruto maduro
y esa espera sin sueño.

Y miro el mundo inquieto
convulso, envenenado,
el odio en las mentes
los campos sembrados de gentes buenas,
sin comida, sin esperanza.

Los niños perdidos que nadie busca
sin familia, sin hogar.
La razón grita entre el clamor de las bombas.
Desparramados por el suelo quedan
seres, ilusiones, derechos, amor ya perdido.

¿Qué le ocurre a la humanidad?, ¿para qué?
se pregunta el árbol.

Yo miro el sol radiante y respiro
el aliento del árbol, quiero alcanzar su quietud,
su paz.
Me hago la ilusión que la humanidad ya casi entiende,
que el aire ya es limpio
que las mentes se aquietan, 
que el temporal ya es historia.
Doy gracias a la vida y el árbol sonríe.
María